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ACERAS
Cuando las aceras pierdan su ritmo
y tengan mujeres cojas sobre la espalda,
cuando los hombres vistan con chistera sus
vicios
y coman hojas de Virginia enlatadas,
preguntaré a los árboles
porqué el verano tiene balcones en sus ramas
y venden sombra a los perros,
a los profanadores de la escarcha,
porqué hay abortos
en el vientre de las ciudades
indagaré a las matronas
con collares de perlas.
También a los viejos ermitaños de la plaza
que beben vino en compañía de las hormigas,
también a ellos pediré
el silencio de su moneda,
la contracción clandestina de una ceja.
preguntaré a todos
por el destino efímero de los zapatos
que desgastan su boca
mordiendo tobillos infantiles
y persiguen muchachas de blonda en las aceras.
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